DE TRAZOS Y EXPRESIONES

Estoy segura de que todos tenemos algún recuerdo de la niñez en la que nos divertíamos dibujando. O porque nuestros padres lo usaban como recurso para que entretenernos cuando llegábamos al límite del aburrimiento molesto (“tomá a ver, ponete a dibujar”), o porque nosotros queríamos molestar (la maestra convertida en bruja, el director convertido en ogro, etc.) o porque simplemente había papel, había lápices, había que dibujar…

Futuros contadores, plomeros, médicos, o arquitectos, todos dibujamos cuando niños; y los dibujos salen como salen de nuestras manos: no hay crítica de formas, simetrías, proporciones o estilos.

Y sin embargo en algún momento algo sucede cuando vamos creciendo, que hace que hoy encuentre adolescentes y adultos, que casi como un mantra, repiten “Yo no sé dibujar”.

Y me quedo pensando “¿Qué es saber dibujar?” o mejor dicho, “¿qué interpretan por saber dibujar“? Y preguntando, y charlando y dibujando con muchos, me di cuenta de que para la gran mayoría, saber dibujar, sería poder lograr en un par de trazos, algo parecido a esto:

Como si nuestros ojos y manos debieran convertirse en máquinas fotográficas, como si el propósito del dibujo fuese reproducir fielmente lo que vemos.

Quizás unos cientos de años atrás esa era la función o el objetivo, pero desde el momento en que pudimos delegar esa función a las máquinas, podemos liberarnos de esa responsabilidad, y jugar con las líneas y colores para expresarnos e interpretar lo que nos rodea con mucho más sentimiento.

No imagino a nadie hoy cuestionando a Picasso, Dalí o Braque en cuanto a qué habían querido ilustrar acá:

Picasso.

Dalí.

Braque.

Por otro lado, hace poco tuve la suerte de recorrer Latinoamérica y encontré en muchas representaciones de culturas precolombinas una fantástica síntesis de formas que de ninguna manera le quitan realismo.

Arte Precolombino.

Arte Precolombino.

Arte Precolombino.

No es mi intención hacer que todos replanteen sus ocupaciones y se conviertan en artistas, pero sí me gustaría desterrar esa frase, “Yo no sé dibujar”, y alentarlos a que vuelvan a jugar un poco con un lápiz y un papel, que dejen a sus manos pasear entre líneas, puntos y manchas y descubran que todos sabemos dibujar. Yo por mi parte descubrí que cuando no hay censura ni críticas, dibujar puede abrir una puerta a nuestro mundo interior y dejar salir pensamientos, tristezas y sonrisas que al final del día nos hacen andar más livianos.

Me gustaría invitarlos a que la próxima vez que se encuentren con un lápiz y un papel se animen a dejarse sorprender por lo que puedan descubrir, o en última instancia, simplemente divertirse un rato.

©Agus Genisio. Solo para uso personal. Prohibido su uso para fines comerciales.

Agus Genisio.

3 pensamientos en “DE TRAZOS Y EXPRESIONES

  1. Pingback: UN VIAJE PARA LOS SENTIDOS | Señorita Papaya

  2. “Eso fue muy duro” expresa Alexander. “Yo llegaba a las cinco de la mañana a mi casa y tenía que levantarme a las seis, entonces habían veces que no me alcanzaba a dormir”. No obstante, su sacrificio le valió su certificación formal en 2009. Y desde hace más de medio año encontró un espacio en el lugar, en el que un tal maestro Ocampo, empezó a dibujar caricaturas hace cuarenta años.

  3. Pingback: Señorita Papaya » Un viaje para los sentidos

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